11 dic. 2012

Who the #$&% is Jackson Pollock?

Hace unas semanas os hablé de la exposición que acoge la Fundació Joan Miró sobre la influencia de Pollock en el desarrollo de la pintura de acción.

Hoy os traigo la película "¿Quién mierda es Jackson Pollock?":


En este documental vemos como Teri Horton luchó durante 10 años por hacer realidad un sueño: el reconocimiento de la autenticidad de un Pollock por parte de los "expertos". 

Más de una hora donde se narra la disparatada historia de Teri, una camionera estadounidense de 73 años que compró por 5$ en una tienda de segunda mano un cuadro con el objetivo de regalarlo a una amiga suya que estaba deprimida. Ella no vio nada especial en la obra, únicamente colores mezclados, en la tienda se lo querían vender por 8$ pero ella consiguió llevárselo por 5$. A su amiga le pareció un lindo adefesio, pero no le entrada en casa, por lo que Teri lo puso en su garaje para venderlo, donde un profesor de arte tras verlo le dijo que posiblemente era un Pollock y Teri contestó "¿Quién mierda es Jackson Pollock?". 

Teri no se podía explicar la valoración que las obras de Pollock tenían en el mercado, incluso llegó a pensar en utilizar la obra adquirida para lanzar dardos,  sin embargo, a lo largo de sus 10 años de búsquedas y reconocimientos, Teri descubrió que en el mercado del arte, la firma es lo que vale. Por ello decidió contactar con marchantes para que le aconsejaran qué hacer pero cuando les indicaba que había adquirido la obra en una tienda de segunda mano, la tomaban por loca, "las pinturas de Pollock están en museos o son propiedad de gente muy rica" llegaron a decirle. 

Teri no se desanimó, guardó la obra en un depósito que fue visitado por diversos expertos como el ex-director del MoMA, Thomas Hoving quien dijo que la obra no tenía encanto, la obra estaba muerta de entrada, por tanto no era un Jackson Pollock. 



Teri solicitó entonces la ayuda de su hijo Bill Page, el objetivo era demostrar al mundo entero y en particular a los "entendidos" que la obra era un auténtico Pollock y en caso de no serlo, que lo demostraran. El siguiente paso que tomaron fue contactar con Ron Spencer, abogado artístico que sostenía que conocer la procedencia del cuadro era crucial. Conocer quiénes habían sido los propietarios de la obra, desde el artista hasta el dueño actual. Si no se disponía de esa información, si no se conocían los orígenes, había un problema. Teri únicamente tenía el recibo de la compra, porque la tienda ya no existía, el dueño había muerto y los expertos no se creían que hubiera adquirido la obra en una tienda de segunda mano, por lo que Teri se inventó una estrafalaria historia de la obra, indicando que había sido obtenida por un viejo camarero a quién se la había regalado Pollock en la década de 1940, por aquel entonces Teri conoció al camarero quien acabó dándole la obra. Algunos marchantes creyeron la historia, sin embargo Teri continuaba sin el documento de autenticidad que otorga el IFAR

Teri decidió ponerse en contacto con Peter Paul Biro, un científico forense y autenticador de arte que se dedica a observar las pinturas como si fueran las escenas de un crimen, buscando el autor y las circunstancias en las que lo creó. Biro fotografió muchos detalles de la obra y en la parte de atrás del lienzo descubrió un huella dactilar, pero para que su investigación diera sus frutos, necesitaba comparar la huella. Biro buscó en catálogos de arte y descubrió en una obra de Berlín la misma huella aunque de mayor tamaño.

En aquel momento, el hijo de Teri recibió una propuesta de compra de la obra por 2.000.000$ pero Teri no aceptó. Biro seguía con sus investigaciones y se acercó al granero-taller de Pollock, donde descubrió la huella dactilar en uno de los botes de pintura, la coincidencia era perfecta con la huella del lienzo de Teri.

A pesar de este dato, numerosos expertos mantenían su postura de que la obra no era de Jackson Pollock, llegando a afirmar "El mundo del arte no entiende de ADN". Otro estudio que se realizó fue el de la materia utilizada, y tanto en la obra de Pollock como en el estudio vieron el mismo acrílico, rompiendo así el mito de que sólo se uso a utilizar acrílico tras la muerte de Pollock en 1956.

El último personaje en entrar en escena es Tod Volpe, preso durante dos años por estafar a numerosos famosos, entre ellos Bárbara Streisand y Jack Nicholson. Teri leyó su libro y le llamó para ver si era capaz de vender su obra, Tod aceptó, era la ocasión para volver a entrar en el mundo del arte, sin embargo todos los posibles compradores le dijeron que hasta que el mundo del arte no diera su aprobación de autenticidad, no estaban interesados. Tod Volpe no desistió y llamó a Legends Art Group, la intención era que en base a pequeñas participaciones de dinero se consiguiera vender, prometiendo a Teri la cifra de 25.000.000$. En aquel momento también se comenzó a pensar que la obra podía ser un plagio, pero Pollock trabajaba sólo y en estado ebrio, mientras estaba en tratamiento psicológico. Por lo que se contacta con uno de los mayores falsificadores de arte, John Myatt, quien indica que él no sería capaz de plagiar a Pollock, por la dificultad y por el estilo tan particular que tenía. 

El documental finaliza indicando que Peter Paul Brio encontró una huella digital idéntica en un cuadro con autoría certificada de Pollock en la Tate Modern (Londres) y entonces un coleccionista saudita ofreció 9.000.000$ a Teri por la obra, pero no aceptó, por dignidad. El cuadro sigue estando a la venta y cuando le preguntan a Teri "¿Qué ves cuándo miras la pintura?", indica "Veo el signo de dólares. Sólo eso".

En definitiva, "Who the #$&% is Jackson Pollock?" se burla de la originalidad y del establishment artístico y muestra crudamente el escepticismo de galeristas y críticos ante la osadía de la anciana. Una anciana que muestra el otro lado de ese mundo lleno de dinero.

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