12 oct. 2010

Historia de las exposiciones II (I)

Tal como anuncié aquí, el pasado lunes comenzó el curso 'Historia de las exposiciones II: Más allá de la ideología del cubo blanco' que se organiza y realiza en el MACBA (Barcelona) durante siete lunes.

Semanalmente iré informando cómo han ido las sesiones, así que comenzamos por la realizada el pasado 4/10/2010 por Marcelo Araújo sobre la XVI Bienal Internacional de São Paulo realizada del 16/10/1981 al 20/12/1981 bajo el comisariado general de Walter Zanini.

Zanini contó con diversos colaboradores para comisariar áreas específicas de la Bienal, como Julio Plaza y Gabriela Suzana Wilder para la exposición de arte postal, Cacilda Teixeira da Costa para videoarte, Víctor Musgrave y Annateresa Fabris para la exposición 'de arte incomún' y Agnaldo Farias, Petronio Franca y Samuel Eduardo Leon para cine.

Para empezar, cabe tener presente el contexto del país cuando se creó esta bienal, entre 1945-64 tuvo lugar el régimen democrático en Brasil. Durante este período se fundaron importantes instituciones culturales del país como el Museo de Arte Contemporáneo (1947), el Museo de Arte de São Paulo (1948) y el Museo de Arte Moderno de Rio de Janeiro (1949).

Tras la fundación de estos tres nuevos agentes culturales, surge en 1951 la I Bienal, por iniciativa del Museo de São Paulo y el comercial textil Francisco Matarazzo Sobrinho. Esta bienal se conforma como la primera exposición de arte moderno de gran porte realizada fuera de los centros culturales europeos y norteamericanos. La I Bienal se realiza el 20 de octubre de 1951 en la explanada del Trianon, sitio actualmente ocupado por el Masp y lleva a Brasil, por primera vez, obras de Picasso, Alberto Giacometti, Magritte o George Grosz.

La II Bienal, se celebra en 1953 en el parque de Ibirapuera y es conocida como la Bienal de Guernica, por acoger el famoso cuadro de Picasso realizado en 1937. También están presentes en esta edición Constantin Brancusi, Giorgio Morandi y otros grandes nombres del arte moderno internacional. La III Bienal realizada en 1955 contó con trabajos de Sophie Taeuber-Arp y con grabados de los muralistas mexicanos, y destacó sobre todo por marcar en apenas tres ediciones una gran consolidación del evento.


Para la edición de 1957, la bienal contó con la presencia surrealista y la participación de Jackson Pollock, mientras que la V edición de 1959 destacó por la "ofensiva tachista e informal" en palabras del crítico Mario Pedrosa que comisarió la siguiente edición donde se combinaron obras contemporáneas con retrospectivas históricas. La ampliación de la participación nacional y la mayor representación de obras de carácter histórico acarrean una serie de críticas al evento. La muestra de 1963, a su vez, destaca por la grandiosidad que a partir de entonces se convierte en uno de sus trazos característicos.

Tras el golpe militar de 1964, el período entre 1965 y 1973 se caracteriza porque la bienal sufre los efectos del golpe militar y de la represión política en el país. De este modo, las participaciones disminuyen, incluso muchos países dejan de participar y la oposición de los artistas a la dictadura militar cobra gran peso en la X Bienal de 1969, cuando en el Museo de Arte Moderno de París, diversos artistas e intelectuales firman el Manifiesto No a la Bienal.

Desde la XIV Bienal (1977) la exposición se organiza por núcleos temáticos, en cuyo interior se distribuyen las obras, y desde la década de 1980, los curadores se distinguen por la definición de temas y cuestiones que orientan la organización de los trabajos, así como por las innovaciones museográficas.

De este modo llegamos a la XVI Bienal (1981), bajo la dirección de Walter Zanini, el cual había sido llamado por su experiencia en el MAC USP , y en realidad fue el primer curador con experiencia museológica, incluso formó un equipo técnico especializado para el proyecto y la ejecución y un Consejo de Arte y Cultura del que Zanini era el presidente. Estos nuevos aires que Zanini puso en la Bienal encumbraron a la Bienal como un acto de referencia de la institución que se encargaba de la Bienal, una fundación privada que la gestionaba desde 1962. Sin duda, esta Bienal destacó por el rescate del prestigio del evento, tan debilitado en la década anterior.

Según recoge el libro conmemorativo del cincuentenario de la bienal, Zanini pronunció:

"Ser comisario implicaba alejarse del sistema establecido e innovar. Implicaba adoptar una manera más analítica de organizar el acontecimiento, que había sido bastante mediocre y había perdido el prestigio a causa, sobre todo, de la manipulación que se había hecho durante el tiempo del régimen militar de 1964. [...] Teníamos un plan de trabajo y las líneas globales estaban marcadas con claridad, con diversos sectores históricos que mostraban movimientos artísticos del pasado reciente, como el cubismo, el futurismo y la abstracción. En los años ochenta, era importante mostrar artistas extranjeros porque no había más exposición que viniera del extranjero a Brasil".

Zanini organizó la muestra teniendo en cuenta la obra como proceso, proyecto y objeto, y tuvo muy en cuenta las analogías de lenguajes entre obras variadas, de este modo la estructura fue:

-Núcleo 1: agrupaba obras que estaban interrelacionadas, las 'analogías del lenguaje', dejando atrás la asignación tradicional de un espacio por cada país. Las pinturas estaban con pinturas, las esculturas con las esculturas, etc. La idea no era nueva, pero el hecho de aplicarla en un acontecimiento de estas características evito que adquiriese una vez el aspecto general de las bienales 'festival de las naciones'.

-Núcleo 2: reservado a las obras de arte con diversos focos y con valor histórico para el arte contemporáneo internacional.

-Núcleo 3: aportaciones específicas de los países latinoamericanos, de acuerdo con las conclusiones de las reuniones de asesoramiento por parte de críticos, celebradas por la Bienal del año anterior.

Uno de los puntos más importantes de esta bienal fue mostrar la obra de brasileños como Cildo Meireles, que presentó 'La bruja' una obra mítica en su producción plástica compuesta por una escoba cuyos pelos eran hilos que recorrían la totalidad del edificio y salían al exterior, debido a los cientos de metros de longitud que presentaban. También estuvieron presentes Antonio Dias con sus papeles hechos en Nepal donde se describía el proceso de fabricación, Carlos Fajardo que consideró el lugar de la obra de arte, Carmela Gross que emprendió la difícil tarea de cartografiar el cielo y Tunga que presentó un túnel interminable.


La fuerte presencia de arte conceptual, se reunió en la exposición de arte postal comisariado por Julio Plaza y que ocupó más de 3.000 metros de paredes seguidas con cartas, a medida que llegaban como respuesta a una invitación hecha por la bienal. A la derecha de la entrada de esta exposición había una sala con una muestra de libros de artista, una nueva modalidad expresiva que entonces practicaban artistas de todo el mundo.

También hubo salas dedicadas al videoarte, bajo la coordinación de Cacilda Teixeira.

El carácter polémico de la bienal se alimentó con la presencia del dueto de interpretes Ulay y Abramovic, los padres de la 'escultura viva', la de los británicos Gilbert y George, autores de grandes plafones donde se mezclaba fotografía, pintura y dibujo y la instalación de vídeo que llevó el español Muntadas donde abogaba la relación entre el poder y los medios de comunicación.


La posterior edición, de 1983 también cuenta con Zanini como director.

En 1985, la curadora de la XVIII Bienal fue Sheila Leirner que, con la ayuda de arquitectos, presentó nuevas soluciones para el montaje expositivo, bajo la idea del evento como una gran tela donde exponer. En posteriores ediciones las exposiciones se organizaron en base a grandes temas y se enriquecen notablemente con la incorporación de espectáculos de danza, teatro, música, etc.

Por si estáis interesados, hasta el 12 de diciembre se celebra la XXIX Bienal de São Paulo

Información adicional: 16º Bienal Internacional de São Paulo

Créditos imágenes: flxmx (Bruja de Meireles)


3 comentarios :

marvilla dijo...

Gracias nuevamente amiga Pilar por esta interesante serie de secciones sobre la Historia de las Exposiciones. Me gustaria ver que tipo de horrores "plásticos" se mostraron en los años oscuros de la bienal. Te doy diez puntos por ser tan generosa con tus lectores.

alexandre madureira dijo...

Hola Pilar!

No comentaron nada sobre la polémica bienal de 2008 la “bienal do vazio”. Es un tema muy interesante para debatir.
Aqui te dejo un articulo http://www.elpais.com/articulo/cultura/Sao/Paulo/bienal/vacio/elpepucul/20081024elpepicul_1/Tes

Pilar dijo...

@marvilla. Gracias por tus puntos! proximamente más...

@alexandre madureira. Hola! No comentaron nada de las posteriores bienales, si que recuerdo la polémica sobre la de 2008, gracias por anotarla! :)